Parafraseando el título de una conocida película, “las bicicletas son para el verano” podemos afirmar que, efectivamente, las bicicletas (de montaña) son para el Funicular de Artxanda, lo cual podría ser considerado un activo en sí mismo, si no fuera por el hecho de que lo hace en perjuicio de otros usuari@s, mucho más vulnerables, del servicio del Funicular.

Nunca hubo problemas con el acceso de bicicletas en el Funicular de Artxanda II. Eran pocos l@s usuari@s que accedían al vehículo con bicicleta y las acomodaban  dentro de los compartimentos (cuando todos los compartimentos iban provistos de asientos) sin ningún tipo de problemas hasta que comenzaron a llegar bicicletas de las denominadas de montaña, es decir las que no utilizan el servicio de funicular como transporte sino como remonte y al ir muchas veces llenas de barro provocaron las quejas de otros usuarios por lo que se decidió prohibir el acceso de bicicletas. (¡Tampoco era esa la solución!)

Hace no muchos años se eliminaron en gran medida las barreras arquitectónicas facilitando muchísimo el acceso tanto de sillas de niñ@s, así como de las sillas de ayuda para personas con movilidad reducida o “sillas de ruedas” para lo cual se suprimieron en este compartimento de los asientos correspondientes. Un gran acierto puesto que todo este tipo de sillas transita ahora en rampa hasta un compartimento determinado del funicular (el inferior) salvando el desnivel de la estación superior mediante un ascensor.

El problema surge cuando el Funicular de Artxanda admite, como otros muchos funiculares que podamos conocer, las denominadas “bicicletas de montaña” y las aloja en el mismo compartimento que hemos mencionado para sillas de niñ@, de “ruedas”. Además en el Funicular de Artxanda no se les cobra pasaje alguno a estas bicicletas… ¡¡Menudo chollo!!, por lo que la afluencia de las mismas es muy numerosa provocando saturación en el mencionado compartimento.

Como hemos mencionado a las llamadas bicicletas de montaña (no confundir con las bicicletas de desplazamiento) no solo no le les cobra importe alguno, a diferencia del resto de funiculares, sino que tampoco se les restringe el horario de uso, a diferencia también de otros muchos funiculares. No se puede sugerir que una madre o un padre o ambos suban a pasear a su bebé fuera de los horarios punta pero sí se podría imponer esta restricción a las bicicletas de montaña teniendo en cuenta además el injustificado privilegio del que gozan.

No nos podemos meter en las políticas de empresa respecto a este privilegio pero sí, como un vecin@/usuari@ más, intentar que respeten políticas anteriores que hicieron la vida más cómoda tanto a sillas de ruedas, como de niños e incluso, a las tradicionales bicicletas de desplazamiento, es decir, a los beneficiari@s de las tan aireadas hoy en día políticas en pro de la movilidad.

Ahora que han decidido que  más de un compartimento no va a disponer de asientos lo tienen muy fácil para solucionar este problema..

Ni siquiera se les solicita que mejoren las cosas, tan solo que no las empeoren. Hace muchos años que se ha perdido completamente la perspectiva de lo que es el Funicular de Artxanda que no es otra cosa que un servicio de transporte de viajeros que es donde debería ponerse la principal atención en este tipo de servicios, no en otros lugares.