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El primer ascensor de servicio público en Bilbao pasa por ser el Ascensor de Solokoetxe inaugurado un 22 de Junio de 1935 y que sigue funcionando hoy en día aunque no fuera, ni con mucho, el primero en haber sino planeado para este, nuestro Bilbao, que desde sus primeros límites veía que todo sería  él “cuesta arriba”.

De hecho ya en 1884 se planeaba para Bilbao un ascensor hidráulico de la mano del ingeniero Antonio Ruiz de Velasco. Tras varias propuestas una de las cuales lo haría partir desde el interior mismo de la Plaza Nueva la ubicación definitiva partía de una localización cercana a la del denominado Ascensor Prim – Museo arqueológico. Un ascensor que se elevaría en vertical desde aproximadamente la actual calle Prim y después atravesaría la huerta del Convento de La Cruz, en una ubicación cercana a donde años más tarde se situaría la línea férrea entre Bilbao y Lezama. La idea era comunicar Bilbao con los dos cementerios cercanos, el del propio Bilbao y el de Begoña, utilizando por tanto el ascensor tanto para subir pasajeros como finados. Curiosamente desde esa misma posición que mencionábamos anteriormente se ubicaría luego el ferrocarril de Bilbao a Lezama muchas veces conocido también como el “tren de los muertos” pues como sabemos se encargaba también del transporte de féretros hasta el cementerio de Derio.Quizás tampoco sea muy conocido el hecho de que la primera Empresa, la primera Sociedad que se interesó por la gestión de unos ascensores emblemáticos de Bilbao como serían los conocidos como “Ascensores de Begoña” fue el Funicular de Archanda en su etapa iniciada con la reconstrucción posterior a la destrucción de parte de las instalaciones.No pudo ser puesto que la Sociedad hubiera necesitado tanto ayuda directa del Ayuntamiento de Bilbao cuyas arcas quizás no pudieran soportar la subvención solicitada como tampoco el préstamo que se solicito a la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao y que no quiso otorgarle, quedándose esta entidad financiera finalmente con la gestión del emblemático ascensor. Pero un acto de justicia poéticas quizás los denominados Ascensores de Begoña (cerrados a día de hoy) acaben formando parte del extenso conjunto de estos modos de transporte gestionados hoy en día por parte del Funicular de Artxanda y que constituyen, sin ninguna duda, uno de los patrimonios colectivos del que los bilbaínos/as podemos sentirnos más orgullosos. Y no sería de extrañar que el Ascensor de Solokoetxe  e incluso algún otro que gestiona MetroBilbao siguieran el mismo camino.