Tras el accidente ocurrido el 25 de junio de 1976 en el barrio nos quedamos sin funi. Una auténtica desgracia sentimental pero no solo eso sino que nos alejaba de esa otra infraestructura recién inaugurada en Artxanda como era el Polideportivo, uno de los primeros polideportivos municipales de Bilbao. Es más, no solo nos quedamos sin funi sino que también sin el autobús que comenzó a sustituirlo a mediados de junio de 1976 cuando se detectaron los problemas de cable y se paralizó el servicio, paralización que fue definitiva al producirse la  desgracia del accidente. El autobús que enlazaba la plaza del funicular con Artxanda solo perduró hasta el 1 de julio de 1976 cuando fue sustituido por otro autobús pero que ya no iniciaba trayecto en la plaza del funi sino en la Plaza Circular constituyendo la línea nº 16 “Pza. España – Archanda”, inicialmente cada hora pero que a partir de agosto de este mismo año se duplicó debido a la gran demanda de pasajer@s.

El 26 de septiembre de 1976 se dio de baja a toda la plantilla del Funicular por medio de jubilaciones anticipadas, indemnizaciones y recolocaciones, señal inequívoca de que la posible renovación parcial, que se barajaba, no iba a ser realidad para lo cual se publicó el informe correspondiente prometiendo un “más y mejor” que vendría plasmada en una reconstrucción total. Para ello comienzan los estudios, dictámenes, etc. etc. pero de funi nuevo nada de nada.

Las vías del funi no dejaron por ello de utilizarse puesto que por ella subíamos muchas y muchos al Polideportivo. El lugar llegó a convertirse, tras tantos años de inactividad, en una auténtica jungla que en plan aventurero era explorada por cuadrillas de chavales cual si de  una travesía por el Amazonas se tratase.

También se encontró en las abandonadas vías del funicular una pieza del antiguo funi como era el pedal del freno, pieza que rápidamente se convirtió en símbolo del barrio, de un barrio que se resignaba a perder el funicular. Tal era la añoranza que en las fiestas de Castaños se entrega una réplica del mismo a alguna persona del barrio en reconocimiento a alguna circunstancia en particular.

Como sabemos fue la presión vecinal, en especial de los vecinos de Artxanda, la que consiguió que en el año 1938 se reanudara el servicio  paralizado por el bombardeo por parte del bando sublevado en Artxanda. En esta ocasión, tras el accidente, también se pensaba que la reanudación sería rápida, pero como ya apuntamos anteriormente, no sería así. El único movimiento del funicular se producía con motivo de las fiestas populares con la tradicional “bajada del funi” que podemos contemplar en una de las imágenes de debajo.

Se comenzó una recogida de firmas y en el cumpleaños de la trágica fecha del accidente se publicaba una esquela conmemorativa en la prensa. Eran años de transición, no solo para el funi, sino para la Sociedad en su conjunto donde por no haber no había ni siquiera unos Ayuntamientos elegidos por la ciudadanía, ni siquiera por parte de ella como sucedía en tiempos anteriores a la dictadura franquista.

En estas difíciles circunstancias, paradójicamente, los vecinos y vecinas del barrio se movilizaban más de lo que lo hacen ahora donde parece ser se fían de sus elegidos/as para que les arreglen los problemas…

Parte II