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Pues bien, todos los artículos anteriores que han tratado sobre la denominación de los coches en el mundo del funicular desembocan en este que resalta la muy inusual forma en que lo hace nuestro funi, es decir, llamando A a uno de los vehículos y B al otro. No puedo decir tampoco desde cuándo lo hace pues en un principio y según el material fotográfico del que poseemos ambos vehículos portaban el anagrama del Funicular de Archanda tal y como vemos en la imagen de la izquierda correspondiente a los primeros años de funcionamiento del Funicular. No es hasta las fotografías de la segunda etapa del Funicular de Artxanda I cuando contemplamos esta  clasificación; A y B.

A primera vista podríamos asociar la A a Artxanda, lugar de destino del funicular y donde queda estacionado por las noches y B a Bilbao donde lo hace el así nominado. Pero no es así o al menos no parece ser esa la razón sino la de una mera denominación alfabética. No es el único funicular que utiliza o ha utilizado esta denominación puesto que vemos que en el antiguo funicular de Thonon les Bains también utilizaba esta forma (en imagen el vehículo B), aunque infiel a esta norma hoy en día “matricula” sus vehículos como 1 y 2. Pregunté a uno de los mayores expertos en temas en asuntos del funicular (Michel Azema) y me comentó que antiguamente también en Japón existía algún funicular con esta única o casi-única denominación y yo creo haberla visto también en algún otro lugar. Esta combinación de letras dio alas a la imaginación de los habituales usuari@s que solían utilizar los nombres “Almirante” y “Barrendero” (o Barrandero), “Aldeanos” y “Borrachos” o cualquier otra combinación lo suficientemente chirene [1] para ser utilizada por pasajer@s y trabajador@s. Como apuntábamos en una entrada anterior desde los balconcillos situados en los extremos de los coches del funi antiguo se increpaban de esa manera:

¡¡ Aldeanos !!  a lo que los del otro balconcillo -dicen- respondían: ¡¡Borrachos!!

Quizás esta dupla haga alusión a que, muy frecuentemente, los vecinos de Artxanda se bajaban a tomar uno o varios vinos hasta la plaza del funicular para subir a continuación, pues a estos privilegiados vecinos de Artxanda se les eximía de guardar la cola (muy frecuente en aquéllas épocas) para acceder al funicular y además disponían de un pase anual que les daba derecho a utilizar el servicio de transporte tantas veces como quisieran. Estas actitudes provocaban la indignación de los que, como todo hijo o hija de vecina, se veían obligados a guardar la correspondiente y siempre molesta cola. (Lo del “pase” podía tener un pase pero lo de saltarse la cola…)

Hoy en día eso de saludarse e increparse burlonamente desde los balconcillos ya no es posible en los nuevos vehículos cerrados pero hubiera sido bonito continuar con esta tradición y vete a saber si los gritos ahora serían tales como:  !!Abertzandals!!  y ¡¡Borrokillas!! y más recientemente, quién sabe, ¡¡Astrazénecos!!   y  ¡¡Bobovacunas!!

En fin, decir que si bien se continúa la tradición de denominar por la letra A a uno de los vehículos y la B para el otro, hay que señalar que ahora viajan por lugares distintos puesto que si anteriormente el bautizado con la letra A lo hacía por la parte derecha en sentido ascendente, ahora lo hace por la izquierda y lo contrario para el coche B.

Este sitio web es enemigo del ” el único..”, “el más..” pero queda anotado que nosotros no hemos encontrado hasta ahora otro funicular que en este momento esté utilizado esta forma de “matricular sus vehículos” pero seguro que lo habrá por lo que si lo encuentras y nos lo envías daremos gustosos cuenta de ello.

También podría, sin dejar de utilizar esta elegante forma de matriculación y siguiendo lo que hacen otros funiculares añadir quizás los nombres de Artxanda y Bilbao pero yo, lo dejaría como tal.  ¡¡ Es elegante !! y ¿Único?

 

[1] Artxandako Funikularra, 1915-2015. Juanjo Olaizola Elordi y Joseba Barrio Ezkerra.