Hablábamos en un artículo anterior dentro de la serie dedicada a las estaciones intermedias en el funicular de uno en concreto, Gurtenbahn, que nos llamó la atención y podría aportar algunas ideas para mejorar a nuestro  funi.
Comentar que este funicular se  encuentra a las afueras de Berna, la capital administrativa de Suiza dentro de la especificidad que presenta esta Confederación de regiones, culturas, idiomas etc. Se inauguró un 12 de septiembre de 1899 y comunica la población de Wabern con la cima del monte Gurten. Un lugar con cierta similitud a lo que pueda ser Artxanda aunque algo más alejado del núcleo de Berna. Nos fijamos ahora en la estación inferior del moderno funicular. Podemos contemplar que el acceso al compartimento inferior se realiza mediante rampa que siempre se encuentra a la misma altura que la base del compartimento del coche, bien porque algún mecanismo que utilizan muchos funiculares siempre dejan estacionado el vehículo inferior en el mismo lugar [1], bien porque esa plataforma que podemos ver sea y pueda ser acomodada en todo momento para tal fin. Ya comentamos también que este funicular cuenta con una estación intermedia pero que, pese a la modernidad de esta instalación, se me antoja poco posible el que algunas sillas de rueda pudieran utilizarla convenientemente. Como podemos contemplar en la fotografía obtenida en la estación superior las bicicletas no van, como lo hacen en el funicular de Artxanda, en el compartimento de debajo sino que como podemos observar lo hace en otro, en este caso  en el de arriba, dando preferencia en el compartimento inferior (al que servía la rampa antes comentada) tanto a los denominados coches de niñ@s como a las también llamadas sillas de ruedas.  Ahora que, por la razón que sea, el Funicular de Artxanda ha decidido suprimir los asientos en otros compartimentos aparte del de debajo, no estaría mal repensar el tema de dónde van las bicicletas pero lo digo para preservar los derechos de otros colectivos a los que veo más protegibles como puedan ser los coches de niños y las tradicionales sillas de ruedas, colectivos para los que hace años se suprimieron muchas barreras de acceso. También observamos un vehículo de es gran tamaño y va provisto de asientos abatibles que en momentos de gran afluencia quizás estén inhabilitados. En fin me gustó la idea. Para finalizar fijémonos en la librea (pintura) del coche  que casi parece un graffiti (quizás para evitar que a los amantes de este tipo de ataques al bien común y que tantas veces hemos tenido que padecer en nuestro funi les disuada la idea). También vemos que el vehículo cuenta tan solo con una cabina de conducción [2] situada en la parte superior del coche lo que obliga al conductor/a a darse la vuelta para poder observar cualquier circunstancia bien directamente bien a través de un monitor. Pues a mi me parece que este podría ser un buen modelo para unos nuevos vehículos para el funicular que, sin duda alguna, se han quedado pequeños, desfasados y bastante incómodos, aunque a mi particularmente me gustan mucho; primero por ser diferentes a la mayoría y segundo porque en su elaboración fueron cómplices dos empresas, hoy punteras en el mundo entero, pero que en aquellos años no pasaban por buenos momentos como eran CAF e IRIZAR. De hecho un miembro de una conocida en favor de iniciativas que mejoren las infraestructuras de Artxanda me comentó que ya habían visto los “nuevos vehículos” (¿?). Sin duda que habiendo convertido al funi en  un foco de atracción turística de primer orden eran necesarios vehículos más amigables, tanto en tamaño como en confortabilidad. Pero entonces…. ¿Para qué esa infraestructura que acaba de construir el funicular de Artxanda en mitad de la vía y que en caso de un cambio de vehículos quizás ya no sirva para casi nada?  Hablaremos de ello…

[1] Hay que tener en cuenta que el vehículo que estaciona en la parte de arriba siempre lo hace en el mismo lugar, no así el de abajo pues debido a las dilataciones del cable no siempre lo hace en el mismo lugar pudiendo variar considerablemente.

[2] Algunos me habéis comentado alguna vez… ” He visto funiculares sin conductor/a”. No, no es cierto, salvo en casos muy muy concretos. Siempre hay alguien mirando, bien directamente a la vía, bien a través de un monitor en el mismo vehículo, bien desde las estaciones.