En la entrada anterior de este reportaje sobre la Pista de patinaje de Artxanda hablábamos de lo que quizás fuera su etapa de mayor esplendor.  En una primera etapa como Pista de patinaje, sin más y quizás en esa segunda por el baile popular que allí se celebraba, aunque no fueran muchos años en los que se llevara a cabo.

Resaltábamos el hecho de que a Artxanda se subía porque era foco de interés, incluso antes de la apertura de otras infraestructuras como fuera otra pista de patinaje, ésta sobre hielo, el primer polideportivo municipal, abierto en Artxanda en terrenos que pertenecieron al propio Funicular , que hiciera que incluso la propia Sociedad tuviera que barajar opciones para poder aumentar la oferta, por lo que barajó la gestión de un autobús propio para conectar con Artxanda.

Recordemos en este punto que la Sociedad Funicular de Archanda ya habilitó autobuses (omnibuses) para acercar a usuarios desde diversos puntos de Bilbao hasta la estación inferior iniciando una competencia entre medios de transporte de la que nuestro barrio volvió a ser testigo en este caso entre el tranvía y los autobuses del funi.

No fue la Sociedad pero sí se habilitó un autobús que desde el centro de Bilbao conectaba con la mencionada pista de patinaje de Nogaro. Todo este esplendor de Artxanda como foro de atracción,   finalizó con el trágico accidente de 1976 que analizaremos en breve.

Tras la reapertura del Funicular de Artxanda en 1983, la pista de patinaje no tenía más interés que el paseo por un lugar absolutamente romántico, en especial durante las primaveras, puesto que la pista de patinaje, debido a su nulo mantenimiento no permitía “patinar” correctamente y tampoco las vistas de Bilbao eran las que pueden contemplarse hoy en día con unos márgenes de la Ría completamente regenerados.

Es conocida la anécdota de que cuando a Frank Ghery le traen a Bilbao lo hacen pasar por la zona de noche para que esa primera impresión no le asustara.

Años más tarde comenzaron a organizarse algunos eventos en Artxanda como el famoso Akelarre y también toda esta zona volvió a ser punto de interés para muchos americanos que subían sábados y domingos a preparar sus parrilladas pasando a denominar al “funi”  en determinados ámbitos como el “trenesito rojo de las parrillas“. A alguien no debió de gustar esta utilización porque las parrilladas fueron desviadas desde Artxanda hacia otros lugares o al menos no lo fueron de forma tan masiva como anteriormente.

El Akelarre provocaba colas de hasta una hora  para subir a Artxanda (incluso con los autobuses de refuerzo que se habilitaron algún año)  y el espectáculo o espectáculos, pues eran varios, que se pudieron contemplar durante unos pocos años hicieron que los días de más afluencia al funicular fueran estos del Akelarre. Me gustaría llamaros la atención sobre las dos últimas imágenes del gif central donde se puede ver un anfiteatro natural repleto de gente contemplando, en este caso, cómo ardía Akerbeltz el personaje mitológico al que el Akelarre condenaba a la quema.

Ese anfiteatro natural es al que, pienso yo, no se le supo sacar mayor partido. ¿Os imagináis poder contemplar desde esas gradas el viejo Bilbao, con el teatro Arriaga presidiendo la imagen, contemplando algún tipo de espectáculo teatral, musical, etc. ? Y ya por pedir… ¿Y si fuera con el antiguo arco de San Mamés como marco de fondo?

¿No se debería haber intentado llevar el carismático arco a Artxanda para poder ser contemplado desde todo Bilbao y no como está ahora, fuera de Bilbao, fuera de juego…?

¿Qué mejor lugar que Artxanda para colocar el Arco de San Mamés?

Pues bien, apenas transcurrieron unas horas desde la celebración del último Akelarre en 2009 para que aquel famoso Plan-E (popularmente conocido como Plan Zapatero – Presidente del Gobierno de España en el período 2004-2011) en que se decidió dotar a la pista de patinaje de una cubierta que es la que hoy en día podéis contemplar.

Al menos esa infraestructura vinculada al mencionado Plan  pudo ver la luz y a decir verdad también tiene su utilidad, sigue habiendo patinador@s… ¡¡Y de qué nivel!!, he visto practicar artes marciales, entrenamiento de perros, reuniones-fiestas vecinales, botellones, reuniones religiosas, así como también parte de la conmemoración del primer centenario del Funicular de Artxanda,  etc. etc, puesto que otra implementación del denominado Plan-E en la que al propio Funicular de Artxanda se le dejaba elegir con qué mejora dotar al propio funi, culminó en un absoluto fracaso. Pero esa es otra historia… y deberá ser contada en otra ocasión.