Desde la primera página que elaboré para este sitio web  quise resaltar esa imagen que representaba, a mi juicio, más que ninguna otra al Funicular de Artxanda. En ella se ve en primer plano la pista de patinaje que hoy será objeto de nuestro análisis, junto al Funicular y su antigua estación superior con el Txakoli  (Restaurant Popular) al fondo.

Un Siglo separa estas dos imágenes de la pista de patinaje de Artxanda.

La pista de patinaje  fue y es necesario decirlo, una de las actividades que más contribuyeron a la visibilidad de la Sociedad (¡Y además generadora de beneficios, pocos pero constantes!) y que  fue inaugurada casi un año después del inicio del servicio del Funicular, un 1 de septiembre de 1916. Como sabemos el Funicular fue inaugurado de una manera totalmente precaria, pero al menos pudo hacerlo pese a las dificultades. Un gran logro que intentaremos poner en valor en este sitio web.

Veremos varios capítulos teniendo como punto central esta Pista de Patinaje, “Skating Ring” como gustaba llamarla en la época donde parece que estas expresiones  (al igual que hoy, 100 años después, parecemos preferir…

¡¡Pues hoy, ya cubierta,  podían haberla  denominado Artxanda Arena!!

Creo que no hace falta que os adelante que a mi, particularmente, no me gustó esa reforma,  pero podremos hablar de ello en la siguiente entrega de esta misma entrada…

Arriba a la izquierda una de las primeras imágenes de la estación, pista de patinaje y Casino, con unos árboles recién plantados. Como curiosidad tenemos que decir que en un principio la pista de patinaje no podía verse sino desde la parte interior de la misma puesto que un muro demasiado alto impedía al visitante contemplar las evoluciones de l@s patinadores. No sé exactamente a qué era debido esto, quizás para reafirmar aquello que decíamos en uno de nuestros artículos en los que sospechábamos que los dirigentes de la Sociedad querían a sus visitantes “Juntos, sí… pero no revueltos” pero el hecho es que en un principio los visitantes de la zona aledaña a la estación superior no podían contemplar las evoluciones de l@s patinadores, lo cual sin duda no era una buena idea. Y me da a mi la impresión de que el hecho de que la Sociedad decidiera rebajar la altura del muro sería también solicitado por los patinador@s, puesto que de la misma manera que nosotr@s queremos ver, también queremos ser vist@s.

Así se recoge en la Memoria de la Sociedad correspondiente al año 1919 que en lo referente al “Skating” donde se menciona que la pared que ocultaba la pista de patinaje en el camino de entrada al Casino ha sido rebajada a 0,75 metros, más baja incluso que ahora.

Sea como fuere ese muro, como otros muchos, cayó.  Hay que decir que los primeros años era la propia Sociedad la que gestionaba tanto el Casino como el Txakoli y la pista de patinaje pero posteriormente, todas estas instalaciones serían arrendadas a terceros a un precio fijo, subcontratadas en la terminología de hoy en día, como incluso sigue sucediendo a día de hoy con alguna de las instalaciones creadas posteriormente, no ya por la Sociedad Funicular de Artxanda sino por el nuevo propietario; el Ayuntamiento de Bilbao. Como adelanto decir que la Sociedad cobraba casi el doble por el arrendamiento del “Restaurant Popular” (el Txakoli), que funcionaba (¡Y sigue funcionando!) muy bien que por el “Gran Casino Restaurant” hasta que a este último no lo quiso ya nadie.

Pero esa pista de patinaje, que siempre hasta día de hoy ha servido para patinar, ha tenido otros cometidos. Quizás el más popular de todos fue el del baile popular que se celebraba en él en lo que hemos clasificado como segunda etapa del Funicular de Archanda I, 1938-1976. Además, con el baile se producía el fenómeno contrario a lo que fuera planeado en un principio puesto que el “baile más popular” o quizás el ofertado para todos los públicos se producía precisamente en esta pista de patinaje y en la cercanías del Txakoli Popular se producía el baile digamos… “para mayores” y al que no dejaban entrar, pese al malestar que producía, a los menores. ¡Cuántas parejas no se habrán formado en estos bailes! Esta otra pista de baile se encontraría en lo que hoy en día ocupa la entrada al Polideportivo de Artxanda. Es decir Artxanda ofertaba algo más que unas estupendas vistas sobre Bilbao y se convertía, en especial los fines de semana en un hervidero. Porque, como veremos en sucesivos capítulos, cuando en Artxanda hay algo digno de contemplar, la gente responde, siempre lo ha hecho, pero cuando no hay nada que ofrecer salvo las, eso sí, maravillosas vistas, tienes que ofrecérselas a quienes no las hayan visto ya, es decir, al turista.

continuará