Con fecha de 30 de abril de 1983, fue reinaugurado oficialmente el Funicular de Artxanda en su segunda etapa, si bien no comenzó a funcionar para el público hasta el 17 de Junio de ése mismo año.

El primitivo Funicular de Archanda fue construido en el año 1913 por la empresa suiza Société des Usines de Louis de Roll que posteriormente adoptaría el nombre de VON ROLL. Los trabajos de esta obra, que como no podía ser de otra manera supuso muchas opiniones encontradas en el Bilbao de la época finalizaron en 1915 y el siete de octubre de dicho año comenzó el servicio. Los coches fueron fabricados por la empresa Talleres Mariano del Corral que en aquél entonces tenían la empresa muy cerca de la estación inferior del funicular de Artxanda. Todo ello fue consecuencia de la concesión otorgada a D. Evaristo San Martin y Larraz quien el día de la inauguración manifestaba que el funicular ayudaría a los bilbaínos y bilbaínas a “Respirar bien y comer bien”. También hablaba de “Nos proponemos apartar a los niños de los peligros de la calle: higienizarlos, subiéndolos al monte y que hagan pulmones para que lleguen a ser hombres fuertes“.(1)

Unos cuantos socios acometieron la idea de ofrecer en el Monte Artxanda una zona de ocio para la cual adquirieron terrenos tanto para la futura línea del funicular como zonas aledañas tanto en Artxanda como cerca de la estación inferior. “Dentro de ese plan inicial” de respirar bien y comer bien se acomentieron, junto con la construcción del funicular la de un bello Casino dirigido a una población determinada así como un txakoli “popular” dirigido a otro tipo de clientela.

Artxanda, sin embargo, no pudo ofrecer tantos atractivos que hicieran de este servicio un negocio rentable económicamente (sobre todo tras la destrucción del Casino) y pronto pasó a la esfera municipal. Tampoco ha tenido nunca, como sí lo tuvieron otras ciudades, pequeños centros de atracción que pudieran impulsar la subida más frecuente a Artxanda.

El funicular, que tardaba unos siete minutos en unir el bilbaíno barrio de Castaños con Artxanda, funciona con normalidad hasta que un bombardeo, consecuencia de la conflagración militar posterior a la sublevación de 1936, a las posiciones de Artxanda destruye la estación superior tal que un 18 de Junio de 1937. Los coches son reparados por la Talleres Mariano del Corral que ya tenía sus talleres en Amurrio (Alava) y el servicio se reanuda en 1938.

Continúa ininterrumpidamente acercando a Artxanda a miles y miles de bilbaínos, bilbaínas y foráneos todos los meses incluyendo un tráfico, no despreciable, de productos de la huerta que se bajaban a Bilbao a ponerse en venta, así como algún que otro semoviente que era bajado al cercano matadero de Tívoli. Artxanda pasaba por ser un pequeño oasis en un cada vez más contaminado Bilbao. El funicular no sufre accidentes de importancia hasta que un 25 de junio de 1976, en una maniobra de cambio de cable, se produce una concatenación de errores, que hacen que el vehículo superior se precipite pendiente abajo hasta colisionar con el vehículo parado en la estación inferior, provocando algunos heridos de diversa importancia.

antiguo funicular
1983. Colocación nuevos coches.

En mayo de 1979 el Ayuntamiento de Bilbao decide reconstruir el funicular acometiendo una remodelación casi completa del mismo. El segundo funicular es construido con tecnología de la empresa austríaca WAAGNER-BIRO (subcontratada por SENER). Los coches fueron fabricados conjuntamente por CAF de Beasain (chasis y circuitos hidráulicos) así como por IRIZAR (carrocería). MECANICA DE LA PEÑA suministra el equipo electromecánico y la obra civil la realiza TABOADA. Se reinaugura como decíamos arriba un 30 de abril de 1983, iniciando el servicio con viajeros el 17 de Junio. Lamentablemente, poco después, el 26 de agosto se producen las dramáticas inundaciones que asolan Bilbao y gran parte del País Vasco. A consecuencia de estas el servicio permanece suprimido hasta el 4 de noviembre del mismo año.

Recientemente a llevado a cabo una pequeña mejora en las instalaciones para facilitar el acceso (mediante rampas en la estación inferior y ascensor en la estación superior) de personas con movilidad limitada así como la adquisición de un S.A.I. (Sistema de alimentación ininterrumpida) que posibilita que los coches no se detengan en el trazado a consecuencia de tormentas, caídas de tensión, etc.

Pues esperemos, que al menos, podamos celebrar otros 25 años más de este entrañable Funicular de Artxanda.

 

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Joseba BARRIO EZKERRA, gerok

(1) Cita de Imanol Villa en BILBAO, Crónica de una ciudad inmortal

Ver también:

¿Qué es un funicular?

Recorridos por Bilbao Recorrido I

Funicular-Artxanda-Begoña-Plaza Miguel de Unamuno.

El “trenesito rojo de las parrillas”